Retinopatía Diabética

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La retina esta formada por una capa de células en la parte posterior del ojo. Funciona como la película en una cámara fotográfica para capturar lo que usted está viendo y poder transmitirlo al cerebro.
La Retinopatía Diabética engloba diversas alteraciones patológicas de la retina características de la diabetes crónica. Está presente en el 25% de los diabéticos. Se trata de una causa importante de ceguera, siendo especialmente grave en los diabéticos que requieren insulina (Diabetes Mellitus insulino dependiente), aunque también se da con frecuencia en no insulino dependientes de larga evolución. El grado de Retinopatía está estrechamente relacionado con la duración de la enfermedad.

A medida que la diabetes se va desarrollando, los niveles anormalmente elevados en sangre de azúcar van lesionando los vasos sanguíneos, los nervios y otras estructuras. Ciertas sustancias derivadas del azúcar se acumulan en las paredes de los pequeños vasos sanguíneos, provocando su engrosamiento y posible rotura. Al aumentar el grosor de los vasos, estos cada vez pueden aportar menos sangre y se producen las temidas complicaciones de la enfermedad.

Aunque muchas personas con Retinopatía Diabética inicial no presentan síntomas antes de que ocurra un sangrado mayor en el ojo, en algunos se manifiesta a través de:
• Ceguera
• Visión borrosa
• Moscas volantes
• Sombras o áreas de visión perdidas

Según su gravedad puede clasificarse en:

• Retinopatía Proliferativa
Es una etapa muy avanzada que se presenta cuando hay un crecimiento de vasos frágiles sobre la superficie de la retina y el vítreo (forma gran parte del ojo y le da su forma, ocupa el espacio que se encuentra entre el cristalino y la retina), son propensos a romperse y a sangrar. Esta sangre se conduce al gel vítreo, que es la sustancia clara que llena la parte “hueca” del ojo y puede causar ceguera temporal; le sigue un proceso de cicatrización y puede haber desprendimiento de retina. Esta forma de presentación es tremendamente grave y puede provocar ceguera total.

• Retinopatía No Proliferativa
En este caso, los pequeños capilares (pequeños vasos sanguíneos) se rompen, pierden sangre, la zona de alrededor se inflama (edema) y se depositan proteínas. Se puede afectar la mácula (parte central de la retina encargada de la visión fina). En sus fases iniciales no provoca ceguera, pero las pequeñas hemorragias pueden distorsionar ciertas zonas del campo visual, provocando una visión nublada. Por lo anterior, su diagnóstico es muy importante porque la enfermedad se va agravando con el paso del tiempo.

• Maculopatía Diabética
La “Mácula” es la parte central de la retina que hace posible que veamos detalles muy pequeños. Cuando la diabetes la altera disminuye mucho la visión , siendo muy difícil su tratamiento.
La mejor forma de diagnosticar esta enfermedad es consultando periódicamente a un oftalmólogo, quien revisará la retina y el estado de sus vasos sanguíneos. Las personas diabéticas deben someterse a un examen de fondo de ojos al menos una vez al año para detectar la Retinopatía y, si ésta ya existe, se evaluará su gravedad para decidir el mejor tratamiento.

Si se realizan estos controles oportunamente, el oftalmólogo podrá empezar el tratamiento antes de que la vista se encuentre afectada.