¿A qué llamamos derrame ocular?

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El ojo está formado por varias estructuras, como el iris (membrana coloreada y circular del ojo que separa la cámara anterior de la cámara posterior), la pupila (orificio situado en el centro del iris, por donde penetra la luz en la cámara posterior del ojo, que luego procesamos como imagen), la córnea (membrana transparente en forma de disco abombado, que constituye la parte anterior del globo ocular y se ubica delante del iris), la conjuntiva (membrana mucosa que cubre la cara posterior de los párpados y la parte anterior del globo del ojo), la esclera (membrana que cubre casi por completo el ojo, dándole forma y protegiendo sus elementos internos), la retina (capa de tejido sensible a la luz que se encuentra en la parte posterior globo ocular) y el vítreo (colágeno transparente al interior del globo ocular).

Todas estas estructuras están acompañadas de vasos sanguíneos que cumplen funciones de oxigenación y nutrición. Debido a eso, los derrames oculares se pueden producir en distintas partes del ojo y su nombre dependerá de la zona del en el que se produce.

Hemorragia subconjuntival o derrame ocular: hemorragia extraocular

Esta hemorragia o derrame ocular, es similar a un hematoma normal de la piel, pareciéndose a una contusión en el ojo. Por lo general, aparece como un punto concentrado de color rojo, o muchas manchas rojas dispersas en la parte blanca del ojo. El enrojecimiento es la sangre concentrada debajo de la conjuntiva, la membrana transparente que cubre la parte blanca del ojo (esclerótica) y la parte interior del párpado.

Ver una hemorragia subconjuntival en el ojo puede ser alarmante. Sin embargo, es en realidad una situación común ya que, por lo general, es inofensiva y se cura por sí misma, pero su reabsorción puede durar varias semanas. Este tipo de hemorragias no afecta la visión y generalmente no causa dolor.

Usualmente, no hay síntomas ni sensaciones, aparte de la aparición de la mancha roja. De hecho, usted puede no ser consciente de que tiene una hemorragia subconjuntival hasta que alguien la señala o usted la ve en el espejo.

Ojo con hemorragia subconjuntival

Las causas más comunes de la aparición de este tipo de derrame ocular son la tos, el estornudo, el esfuerzo, o cualquier otra acción similar que aumente temporalmente la presión sanguínea en las venas, dando lugar a una pequeña ruptura en un vaso sanguíneo o capilar.  La hemorragia subconjuntival también puede ocurrir por un trauma, inclusive traumas menores causados por una frotación fuerte de los ojos.

Otras causas comunes, pero menos frecuentes de hemorragia subconjuntival, incluyen la diabetes mellitus, hipertensión arterial o la ingesta de cantidades excesivas de algunos medicamentos como la aspirina u otros anticoagulantes, que afectan a los mecanismos de sangrado del cuerpo.

Otras causas mucho menos frecuentes pueden incluir desórdenes en la coagulación de la sangre u otro tipo de trastorno sistémico de la sangre.

Normalmente no requiere de ningún tratamiento específico, pero pueden emplearse lágrimas artificiales para hidratar y dar confort al ojo, disminuyendo las molestias al parpadear.

Hemorragia vítrea: Pérdida de visión, borrosidad y moscas flotantes

Las hemorragias vítreas pueden tener distinta gravedad. Los sangrados severos pueden provocar una pérdida de visión súbita completa, mientras que los leves provocan visión borrosa o la aparición de unas manchas flotantes en la visión. Los traumatismos oculares, las intervenciones quirúrgicas y los problemas vasculares son sus causas más frecuentes.

Las hemorragias vítreas pueden ser debidas a:

  • Un traumatismo, como puede ser un golpe directo en el globo ocular, o también después de una intervención quirúrgica en el ojo.
  • Tracción de algún vaso de la retina. De manera espontánea, el gel o humor vítreo puede tirar de algún vaso de la retina, romperlo y provocar una hemorragia. Es lo que se conoce como desprendimiento de vítreo posterior hemorrágico. En algunos casos, el gel vítreo no solo tracciona un vaso, sino también la retina, lo que puede producir un desgarro o desprendimiento de dicha retina.
  • Causas de tipo vascular. Los pacientes con retinopatía diabética o con oclusión de la vena central de la retina, presentan una falta de oxígeno en dicha retina, lo que estimula la formación de vasos anómalos, conocidos como neovasos, que pueden romperse y producir estos sangrados.

En cualquier caso, todo paciente con esta sintomatología debe acudir al oftalmólogo, quien realizará una exploración oftalmológica completa, teniendo en cuenta la agudeza visual y el fondo de ojo y, en el caso de sangrados muy extensos, se realizará una ecografía ocular para poder descartar un desprendimiento de retina. También es importante en estos casos ir controlando la presión intraocular, ya que la sangre de la hemorragia puede obstruir una estructura del ojo conocida como malla trabecular, lo que puede dificultar el drenaje del humor acuoso e incluso llegar a producir glaucoma.

Ojo con hemorragia vítrea

El tratamiento de la hemorragia vítrea varía según la causa y la gravedad de la hemorragia. El oftalmólogo indicará qué tratamiento seguir, ya que, los sangrados más leves suelen absorberse de forma espontánea en un período de entre 2 y 3 meses. En los casos con complicaciones, como un desprendimiento de retina, o en el caso de sangrados que no se reabsorben, debe realizarse una cirugía de retina conocida como vitrectomía para poder eliminar estos sangrados.

En caso que exista una causa subyacente, como la retinopatía diabética o una trombosis de vena, puede ser necesario aplicar un tratamiento con láser Argón en la retina.

Hemorragia retinal: hemorragia intraocular

La hemorragia en la retina es un sangrado de los vasos sanguíneos de la retina en el interior de su ojo. La retina es una capa delgada que cubre la parte posterior de su ojo.

Los factores que gatillan este tipo de derrame ocular pueden ser variados:

  • Afecciones de salud, como la diabetes, hipertensión arterial, anemia o leucemia
  • Problemas con los ojos, como degeneración macular, o una protuberancia en los vasos sanguíneos de la retina
  • Una contusión en la cabeza causada por un accidente automovilístico o maltrato infantil
  • Cambios rápidos de la presión ambiental como escalar una montaña o bucear
  • Glaucoma

Los pacientes que experimentan una hemorragia retinal pueden no presentar síntomas. Algunos sujetos pueden sufrir una pérdida súbita o gradual de la visión, que puede variar de moderada a severa, la que puede ser acompañada de puntos ciegos.

Es posible que los pacientes con hemorragia intraocular no necesiten tratamiento, ya que la hemorragia en la retina con frecuencia sana por sí sola. Si la causa de su sangrado es por una afección de salud, el médico especialista tratará dicha afección.

Ojo con hemorragia retiniana

Es fundamental que para detener el derrame ocular a tiempo, asista a un médico oftalmólogo. En Clínica Oftalmológica ISV contamos con un completo equipo de profesionales especialistas y la mejor tecnología, para una detección temprana y tratamiento adecuado  de este tipo de patologías.

Una vez en el centro de salud especializado, el oftalmólogo puede solicitar un análisis de sangre, que entregará información de el estado de salud general del paciente. Además, el profesional examinará la agudeza visual para averiguar que tan buena es es la visión del paciente de frente, hacia los lados y a diferentes distancias.

Asimismo, el examen de angiografía con fluoresceína se puede usar para tomar imágenes del interior del ojo con un medio de contraste. Este examen permitirá ver el funcionamiento y flujo de los vasos sanguíneos de la retina. Mientras que el ultrasonido se puede utilizar para mostrar el sangrado en el interior del ojo, a través de ondas sonoras que emiten imágenes a un monitor.

Finalmente, el examen de tomografía de coherencia óptica (OCT), permitirá obtener una imagen de corte histológico en vivo de la retina, para evaluar las diferentes capas que la conforman.