Conjuntivitis en niños: Conozca la gravedad de esta enfermedad

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Aunque la conjuntivitis en los niños es una enfermedad muy común y que responde favorablemente a un tratamiento adecuado, debemos tener presente que se trata de una inflamación al interior del ojo, cuya causa más frecuente es de origen infeccioso. Es por esta razón, que bajo ninguna circunstancia, esta afección  debería ser considerada por los padres como un asunto de poca importancia, en el que se recurre a tratamientos de uso popular con poco o ningún soporte médico. De allí que en caso de presentarse en nuestros pequeños, es recomendable que sean revisados por un médico especialista, porque lo que está en juego, es su capacidad visual, actual y futura.

¿De qué se trata esta enfermedad?

La patología de la conjuntivitis es definida, en pocas palabras, como una inflamación o irritación de la conjuntiva del ojo. Esta última, es una membrana fina y transparente que cubre tanto el interior de los párpados como la parte blanca del globo ocular. La referida inflamación, hace que los vasos sanguíneos encargados de la irrigación ocular se hagan más visibles, por lo que los ojos se ven de color rojizo y presentan un aspecto como si estuvieran llenos de sangre.

¿Qué tipos de conjuntivitis se presentan a los niños?

Es importante comprender la tipología de esta enfermedad, ya que de ello dependerán los  potenciales riesgos implicados en la salud visual de los pequeños y el tratamiento a desarrollar. En ese sentido, se puede decir que existen 4 categorías:

  • De origen viral,  la más común en los niños. En este caso, la enfermedad ocular viene generalmente acompañada por un resfriado. Aunque casi siempre se mejora por sí sola en un plazo de 5 a 7 días sin tratamiento, es probable que el médico recomiende el uso de antibióticos para prevenir alguna infección bacteriana.

 

  • De origen bacteriano, en la que el agente causal, como su nombre lo indica, es una bacteria. En esta tipología, es común que en los ojos de los niños se forme una secreción amarilla espesa, que hace que sus párpados se peguen entre sí. Este es el tipo más peligroso para los niños, pues si no es tratada a tiempo, puede llegar a afectar la capacidad visual del paciente. Lo mismo sucede si el pequeño afectado tiene un sistema inmunológico debilitado, ya que los mecanismos de defensa del ojo no reaccionan adecuadamente. De allí, que la revisión y tratamiento oportuno por parte de un especialista, es de vital importancia.

 

  • De origen alérgico, causada por una reacción alérgica a distintos factores tales como el polvo, el polen, el humo del cigarrillo, entre otros.

 

  • De origen irritativo, que se produce debido al contacto del ojo con alguna sustancia irritante, como la arena o el cloro.

 

  • De origen mecánico, que se presenta en algunos niños que nacen con los conductos lagrimales bloqueados, de forma total o parcial.

Una enfermedad que, en niños, no debe tomarse a la ligera

Aunque no es muy común, esta enfermedad puede llegar a comprometer seriamente la salud visual de los niños, sobre todo en pequeños de edades tempranas o con sistemas inmunológicos debilitados. Para diferenciar entre los casos simples y los más complejos, es importante tener presente que si, además de la coloración rojiza del ojo, alguno de los siguientes síntomas se hace presente, es recomendable hacer que el paciente sea examinado por un médico especialista con urgencia:

  • dolor fuerte en los ojos
  • excesiva sensibilidad a la luz
  • enrojecimiento muy intenso de los ojos
  • visión borrosa
  • la existencia de infecciones oculares previas
  • prevalencia, durante muchos días, de los síntomas comunes, como el enrojecimiento.

Si se trata de un recién nacido, debe ser examinado de inmediato por un médico, independientemente de que estos últimos síntomas aparezcan o no.

Prevención de la enfermedad

Esta enfermedad, tanto en su forma viral como en la bacteriana, es extremadamente contagiosa, propagándose fácil y rápidamente entre las personas. Para reducir la probabilidad de que nuestros niños se contagien, es importante tomar algunas medidas simples de higiene personal como lavarse las manos de manera frecuente y evitar tocarse los ojos.

Haciendo un resumen, se puede decir que la conjuntivitis en los niños suele ser un mal común, pero no por ello los padres la deben tratar a la ligera, haciendo uso de tratamientos caseros. En caso de que se presenten los síntomas descritos, es importante buscar la opinión de un médico experto, pues la capacidad visual del niño pudiera verse seriamente comprometida.