Glaucoma ocular: Conozca riesgos de ceguera

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Gran parte de la población mundial desconoce qué es exactamente el glaucoma ocular y las consecuencias negativas que esta enfermedad tiene para la salud. Por ello, es importante hacer hincapié en la gravedad de esta patología y en proponer formas eficaces de prevenirla.

Para entender por qué se produce el glaucoma, hay que saber que la parte anterior del ojo contiene un líquido llamado fluido intraocular y que influye en la presión interior. El sistema de drenaje tiene que funcionar correctamente para que este fluido no se acumule. Cuando dicho sistema se bloquea y el líquido no puede drenarse, genera un aumento de la presión intraocular. Esto daña las fibras nerviosas, que comienzan a morir y a ser rechazadas por el disco óptico. Si esto continúa por mucho tiempo, el nervio óptico puede verse afectado y llevar a una pérdida de la visión.

Datos clave sobre esta enfermedad

  • Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), es la segunda causa de ceguera a nivel mundial después de las cataratas.
  • El número de casos se estima en un total de 60 millones de personas en todo el planeta.
  • En los Estados Unidos, más de 2 millones de personas padecen esta enfermedad, pero solamente la mitad es consciente de ello.

Población con mayor riesgo de padecerlo

Cualquier persona puede verse afectada por esta enfermedad ocular, pero los grupos con mayor riesgo son los siguientes:

  • Las personas de ascendencia africana.
  • Las personas que sufren de miopía.
  • Las personas con diabetes.
  • Las personas mayores de 60 años de edad.
  • Las personas hispanas de edad avanzada.
  • Los familiares de personas que sufren glaucoma.
  • Las personas que usan esteroides por mucho tiempo.

Síntomas y formas de prevención

En la mayoría de los casos no hay síntomas que pongan de manifiesto un aumento de la presión intraocular. En ciertos tipos de esta enfermedad es posible experimentar algunos síntomas que pueden a llegar a ser severos, como visión borrosa, pérdida repentina de la visión, vómitos, náuseas, dolor de cabeza y molestias en los ojos, entre otros.

Aún no se saben exactamente las causas por las cuales los canales del ojo paran de drenar de manera adecuada. Lo que se sabe con total seguridad es que no es contagioso y que aspectos cotidianos, como una lectura intensa, una determinada dieta o el uso de lentes de contacto, entre otros, no influyen en su desarrollo.

Ya que se trata de una patología asintomática y que puede producir una pérdida de visión irreversible, es imprescindible realizar revisiones periódicas que certifiquen un correcto nivel de fluido intraocular. En las personas con mayor riesgo, es recomendable realizar exámenes cada 1-2 años. En el resto de la población, basta con acudir al médico cada 2-4 años. Esto ayuda a detectar el glaucoma ocular a tiempo y a recibir el tratamiento adecuado para poder conservar la visión.